Colombia; el complejo camino de la paz y el perdonar sin olvidar


 

 

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Armando Romero

FOTOPRESS

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP)  este viernes 30 de septiembre pidieron perdón por la matanza de 35 personas ocurrida en “La Chinita”, un humilde sector del barrio Obrero de Apartadó, en el departamento de Antioquia (noroeste),  masacre acaecida el 23 de enero de 1994.

En un acto celebrado en el colegio San Pedro Claver de Apartadó, el jefe negociador de las FARC en los diálogos de paz, Luciano Marín, alias “Iván Márquez”, señaló que “los muertos de La Chinita son también nuestro muertos porque así lo sabemos, lo sentimos de corazón”. En un acto profundamente emotivo para las víctimas que llegaron vestidos de blanco, para escuchar las palabras del representante de las FARC.

[…] “compenetrados con el más profundo sentimiento de humanidad y de respeto hemos venido a ‘La Chinita’ 22 años después de aquel triste 23 de enero con el corazón compungido a pedirles perdón con humildad por todo el dolor que hayamos podido causar en el transcurso de esta guerra”.

Transcurrido 22 años de incertidumbre, los familiares de las 35 víctimas fatales y 17 heridas de ese barrio de Apartadó se encontraron con Pastor Alape y otros jefes guerrilleros para escuchar las razones de la masacre. Y con un recorrido simbólico que partió desde la nueva calle de La Esperanza, antes conocida como La Masacre, las víctimas empezaron el acto de reconciliación con las FARC-EP.

El 23 de enero de 1994 miembros del frente quinto de las FARC-EP irrumpieron en el barrio La Chinita de Apartadó, Antioquia, masacraron a 35 personas y 17 quedaron heridas […] “Jamás debió ocurrir lo que sucedió en esa noche de alegría. Nunca el mando de las Farc ordenó tal atrocidad, pero aquí estamos para responder como colectivo, como organización”, dijo ‘Iván Márquez’.

El pronunciamiento se dio después de una obra denominada ‘Los sueños le ganan a los recuerdos’, en donde se narró lo ocurrido el 23 de enero de 1994, cuando hombres armados irrumpieron en una fiesta y mataron a 34 hombres.

169f59181ff124b67bcb188f8a32e9e2“Nos duele en el alma recordar a tanta gente buena que partió sin poder materializar sus sueños. Los muertos de la Chinita son también nuestros muertos porque así los sentimos”, afirmó el jefe negociador de las Farc.

‘Iván Márquez’ afirmó que el perdón es la mejor medicina que está en el corazón, agradeció que la comunidad los haya recibido y afirmó que todos deben hacer actos de responsabilidad para la construcción del nuevo país.

“De manera cordial quiero recordarle al Gobierno Nacional, nuestra persistente propuesta de que convengamos un día en el que todos los involucrados en el conflicto, los actores armados y no armados, la cúpula de la política, los partidos, los empresarios que lideraron los empresarios la violencia paramilitar, los que asecharon la guerra a través de los medios de comunicación, desde todos los puntos cardinales hagamos un reconocimiento de responsabilidad”, dijo.

Por su parte, el alto Comisionado Sergio Jaramillo afirmó: “Que este reconocimiento sea el principio de una serie de reconocimientos de responsabilidad en Urabá que debe ser un laboratorio de paz en Colombia. Por parte de las Farc, de los paramilitares pero también de los agentes del Estado”.

En el acto hubo representaciones artísticas de la comunidad y un encuentro cara a cara con los familiares, algunos de los cuales hicieron reclamos a los representantes guerrilleros en relación con la masacre, según reportan algunos medios locales.

“Las víctimas de La Chinita sí perdonamos, sí perdonamos a las FARC y apoyamos la paz”, dijeron los sobrevivientes.

Vestidos con camisetas blancas que portan en letras azules la consigna “Las víctimas sí perdonamos”, cientos de habitantes de San José de Apartadó, el pequeño poblado del departamento de Antioquia, caminaron por las calles como muestra de reconciliación con las FARC.

Además, las víctimas de la guerrilla presentaron un escrito en el que expresaron la importancia que para ellos tiene la reconciliación y en el que insistieron en que “no es olvidar, es recordar sin dolor ni amargura, es allí donde te das cuenta de que has perdonado de corazón”.

Félix Muñoz, alias Pastor Alape, uno de los guerrilleros presentes en el acto, quien además es miembro del equipo negociador de paz de la guerrilla, afirmó al llegar a San José de Apartadó que él y sus compañeros tienen “el corazón palpitante de amor y de reconciliación” en busca del perdón.

“Hemos culminado acto de reconocimiento de responsabilidades y de solicitud de perdón con víctimas de La Chinita (barrio del poblado en el que las FARC perpetraron la masacre)”, escribió Alape al término del encuentro en Twitter, red social en donde también compartió imágenes del evento.

El acto de reconciliación en La Chinita se suma al homenaje que este jueves rindieron las FARC a los habitantes del municipio de Bojayá, en el departamento colombiano de Chocó (noroeste), en donde hace 14 años perpetraron un ataque en el que 79 personas resultaron asesinadas.

Esa masacre, que dejó más de un centenar de heridos, ocurrió el 2 de mayo de 2002 en un enfrentamiento entre la guerrilla y miembros de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que habían iniciado un despliegue por la zona en donde tenían influencia las FARC y no había presencia estatal.

Este domingo los colombianos manifestaran su voz en el plebiscito, convocado para refrendar  el acuerdo firmado por el Presidente Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),  quienes sellaron la paz en Cartagena después de cuatro años de negociaciones y 52 años de guerra.

 Para quienes no dimensionan lo que este acuerdo de paz significa para los colombianos: Una guerra de 52 años que ha dejado, en una nación de 48 millones de personas, 6,9 millones de desplazados, más de 250.000 muertos y 100.000 desaparecidos. Colombia es el segundo país con más minas anti-persona, tras Afganistán, y uno de los 10 más violentos del mundo, según datos de Amnistía Internacional en 2016. Son las cifras durar de una realidad que ha dejado miles de víctimas inocentes.

Recorrer las calles de Colombia donde se puede palpar, la trascendencia del acuerdo de paz firmado y la importancia de plebiscitó de este domingo.

 Uno de los actos más coloridos y emotivos lo protagonizaron este viernes un grupo de estudiantes de once universidades públicas y privadas, que reiteraron el papel de la juventud en la construcción de un país diferente y ratificaron su apoyo al “sí” en el plebiscito, en un colorido acto efectuado este viernes en Bogotá.

Durante el encuentro, realizado en el Parque de los Periodistas, en pleno centro de Bogotá, se enarbolaron banderas blancas como símbolo de la paz, la tranquilidad y del fin a uno de los conflictos más antiguos de Latinoamérica.

Óscar Amariz, estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, llamó a que se vote en la jornada para vencer el abstencionismo que caracteriza las jornadas electorales de Colombia.

“La abstención es respetable pero no la comparto, si nosotros no participamos vamos a seguir teniendo las mismas personas de siempre en el poder, vamos a seguir teniendo los eventos políticos, las mismas actitudes de todos. Participar es una forma de cambiar, de construir, de dar la opinión de uno”, apostilló el estudiante en una declaración a Efe.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, abogó por la unión del país al señalar que “este próximo domingo, una vez nos pronunciemos, debemos también unirnos, todos los colombianos, todos los colombianos debemos reconciliarnos. Los que votaron por el ‘sí’ y los que votaron por el ‘no’”.

Asimismo, hizo un llamamiento a acatar los resultados del plebiscito: “El domingo, cuando nos pronunciemos, cuando la democracia se pronuncie y tome una decisión, debemos todos acatarla y seguir trabajando por el progreso de nuestra gran Patria, de nuestra gran Nación”, indicó.

Entre tanto, los grupos que promueven el “no”, también hicieron en las últimas horas varios actos en el país, en los que reiteraron que ellos también “quieren la paz” pero “no a cualquier precio”.

El principal líder del apoyo al “no”, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), ha desplegado una furibunda campaña para rechazar el acuerdo de paz.

En Colombia el debate se trasladó a las redes sociales y en Twitter se posicionaron varias etiquetas entre las más leídas como “#ColombiaAbrazaElSi”, “#ElCaribeDiceSi” o “#DeCorazónVotoNO”.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda del país, anunció un cese de acciones ofensivas para facilitar la participación en el plebiscito este domingo y se mantienen atentos al nuevo escenario de paz.

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Si el domingo los colombianos aprueban el acuerdo, tal como sugieren los sondeos, los guerrilleros de ese grupo se concentrarán en 27 puntos del país para dejar las armas en un plazo máximo de seis meses, con lo que comenzará su transformación en un movimiento político legal.

El camino de la paz requiere mucho más que gestos simbólicos, se hace necesaria una amplia voluntad política de cambios profundos, que permitan consolidar el término de la violencia en Colombia.

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