Nelly Días: el paro del Registro Civil y sus demandas


“Que exista un mundo
de trabajo e igualdad,
respeto y dignidad,
que exista amor
justicia y comprensión
sin distinción…” Clotario Blest

Partiendo de la premisa de que todo lucha de la clase trabajadora, es un derecho que debe estar por sobre los partidos políticos. Clotario Blest consideraba que las organizaciones de los trabajadores (mutuales, asociaciones, sindicatos, federaciones y confederaciones de sindicatos) debían ser independientes, es decir, estructuras ajenas a toda injerencia partidaria o de alguna organización política; con mayor razón, de los Gobiernos.

Nelly Díaz su militancia en RN

Nelly Díaz su militancia en RN

Nelly Díaz ha sido el personaje de estos últimos días. Ha estado en boca de todos colaborando con una conveniente sensación de desenlace que algunos quieren instalar. ¿La razón del paro? Un bono a los trabajadores que la dirigente comprometió, pero que no consiguió, pero que dice que le prometieron sin que haya ninguna seguridad al respecto. Es decir, convirtió una falencia sindical propia en un supuesto petitorio colectivo que tiene a hijos sin inscribir, matrimonios sin realizar y gente sin poder sacar carnet para buscar trabajo. De cierta forma ha sido quien, ha confrontado los derechos de los demás. Llevando a cabo un paro que en ningún caso, obedece a los interesases de esa clase trabajadora.
Su bandera de lucha es un bono… que le fue prometido, debemos creer que así ha sido. Ahora bien este bono esta dentro, de las muchas irregularidades del servicio público. Donde se permite la contratación a honorarios, se entregan incentivos medidos, por gestión de servicio.

Ese bono que la tiene ante las cámaras y la convierte en una voz en una época en que todos quieren tener voz, pero lo cierto es que su discurso no propone futuro ni condiciones de trabajo del funcionario público, sino que más bien parece una manera de mostrar su descontento personal.

Hacer un paro así es claramente una neoliberal manera de protestar. Es vestirse de colectividad con tal de exigir algo que solamente me beneficia a mí. Su autoritarismo parce no tener límites, votaciones a mano alzada e impuesta ante la opinión pública, no entrega a las bases una información objetiva. Más bien va imponiendo sus propios términos.

Cuando habla, Nelly trata de darle épica a una movilización construida por sus personales ganas de ocultar que su poder de negociación no resultó. Trata de adjudicarse el discurso del trabajador público desde una perspectiva individualista, pero sobre todo intenta evadir temas políticos y su militancia en RN, ya que para ella esta movilización no es política sino reivindicatoria de sus pares, según piensa. Pero olvida que todo movimiento se nutre de política y de posiciones al respecto, sobre todo cuando se quiere conversar con el gobierno y éste no piensa como uno.
Calificarla de una dirigente con conciencia de clase, es una tergiversación de la realidad. Nelly Díaz jamás solidarizaría y no lo ha hecho antes, con las huelgas de trabajadores en contra del poder patronal. No se le ve hablando a favor de las reformas laborales. Durante el gobierno de Piñera, estuvo siempre abierta al dialogo y consenso con el gobierno.

Ella le hizo un paro parecido a Sebastián Piñera, pero curiosamente su disposición a conversar parecía más evidente que en estos momentos. Hoy, al contrario, busca radicalizar todo sin ninguna conversación de por medio, pero sobre todo intenta de todas las maneras posibles tratar de que pensemos Chile desde su mirada de trabajadora sin que nos detengamos en que lo suyo puede ser tal vez un capricho más que un verdadero requerimiento de parte de la clase trabajadora. Sus ganas de mantener su liderazgo están pisando lo que verdaderamente en un futuro podrán requerir los que trabajan para el Estado.

Nelly Díaz está desfigurando el servicio público. Está transformando a quienes trabajan en lugares de la importancia del Registro Civil en pequeños dueños de sus intereses, pero sobre todo está transformando a lo “público” en una manera de exigir intereses privados. El bono que supuestamente se comprometió es la evidencia de que está velando por su imagen más que por el verdadero mejoramiento de condiciones laborales de sus pares.
Es obviar todo lo que realmente se podría mejorar con tal de que le den un bono que al parecer solamente estaba en su cabeza, en sus ansias de mostrar un ciertos descontento que tal vez es más político que sindical, que a lo mejor es más ideológico de lo que ella.
Su actuación es eminentemente política y obedece a intereses, que no necesariamente son parte de la clase trabajadora.

En lo que no podemos equivocarnos, es en apoyar toda demanda de la clase trabajadora, por sobre los dirigentes de turnos.

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