El movimiento poblacional en Chile


La toma de terrenos de la población La Victoria (Santiago, Chile) ha sido señalada como el marco de inicio del movimiento de pobladores chileno, pues con ella entraron en escena los pobladores y, además, se anticipó un repertorio que se generalizaría en los años setenta. La trayectoria de La Victoria se presenta, por tanto, como una experiencia ejemplar y privilegiada para analizar el desarrollo del propio movimiento de pobladores, así como las principales teorías que buscaron su comprensión: la teoría de la marginalidad, la teoría de los movimientos sociales urbanos y la teoría de los nuevos movimientos sociales.

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La toma de terrenos de la población La Victoria marcó un antes y un después en la historia urbana de Santiago de Chile, pues si bien los pobres urbanos habitantes de “callampas” existían con anterioridad y el problema habitacional ya estaba presente en la discusión nacional, con esta toma, los “pobladores” se harían visibles como actores sociales, impidiendo que la situación de este grupo social continuara siendo ignorada por el resto de la sociedad.
A pesar de la creencia de los victorianos, la ocupación que dio origen a la población La Victoria no fue la primera toma de terrenos organizada que tuvo lugar en Santiago de Chile (Cáceres, 1993); no obstante, tuvo un impacto público inédito, por lo que es considerada por algunos autores como el hito que dio comienzo a la historia del movimiento de pobladores chileno (Espinoza, 1988; Garcés, 2002). Efectivamente, la toma organizada en 1957 por el Comité de Allegados del Zanjón de la Aguada marca la irrupción de un nuevo sujeto social en el marco de las luchas sociales del país andino y, al mismo tiempo, anticipa un repertorio de lucha popular que alcanzó su punto más alto durante el gobierno de la Unidad Popular (19701973), por la generalización de la toma de terrenos como estrategia de solución del problema habitacional en las principales urbes chilenas (Pastrana & Threlfall, 1974).
De entre estas poblaciones callampas, la más numerosa era la del Zanjón de la Aguada, el llamado “Cordón de la Miseria”, con entre cinco y seis mil familias instaladas, unos 35.000 habitantes divididos en diez poblaciones, en una superficie de 5 kilómetros de longitud y 125 metros de ancho, lo que daba una densidad de 640 habitantes por hectárea. Estas familias, que llevaban diez años esperando una solución definitiva para su problema de vivienda, sufrieron un par de incendios, en los que “se quemaba hasta la pobreza” (DMP, 2006, p. 30) y en donde los que nada tenían lo perdían todo, situación que llevó a un grupo de dirigentes locales, en buena parte ligados al Partido Comunista, a elaborar un plan para tomarse los terrenos de la chacra La Feria (Millas, 1996).

Tras algunos ensayos en otros terrenos baldíos, la madrugada del 30 de octubre de 1957, 1.200 familias, bajo la consigna “trabajar sin transar ni descansar, hasta la casa conquistar”, con nada más que unos pocos enseres, tres palos y una bandera chilena, se tomaron los terrenos de la chacra La Feria y fundaron el campamento La Victoria (Farias, 1989).

La toma, como acción directa portadora de una legitimidad basada en la necesidad y en la noción de derecho a la vivienda, en contraposición a la legitimidad procedimental del Estado moderno, fue una acción colectiva organizada que significó, en la práctica, una fractura radical con las lógicas institucionales y con el principio fundamental de las democracias liberales, a saber, la propiedad (Salazar, 2006). Al mismo tiempo, tuvo como consecuencia la inauguración de una nueva esfera de conflictos en la sociedad chilena.
La toma de terrenos de La Victoria, se anticipó, además, una estrategia de poblamiento popular que se generalizaría en las dos décadas siguientes. La Victoria se transformaba así no solo en una fuente de inspiración simbólica de futuras tomas, sino también en la principal irradiadora de un repertorio de acción colectiva que fue la marca característica del movimiento de pobladores.
Lo que caracterizó al movimiento de pobladores fue la articulación, en el marco de la lucha de clases, de la reivindicación urbana y de una estrategia política ligada a la movilización de objetivos basados en el gobierno local, que a su vez permitió el desarrollo de nuevas formas de organización política.
Este proceso ascendente de luchas de los pobladores fue interrumpido por el golpe de Estado que depuso al gobierno de Salvador Allende y que instauró una dictadura militar (1973). El movimiento de pobladores había sido uno de los pilares de apoyo del gobierno derrocado, por lo que la dictadura concentró buena parte de su acción represiva en las poblaciones, tanto de manera selectiva, con la muerte y desaparición de sus principales dirigentes; como de manera colectiva, con invasiones policiales, cercos de poblaciones, detenciones masivas, secuestros, y relegaciones.
Al comienzo de la década de los ochenta, con el inicio de las protestas nacionales en contra del régimen una vez que la oposición salió del desconcierto y consiguió articularse mejor, fueron precisamente las poblaciones los principales focos de resistencia y de descontento frente a la dictadura de Augusto Pinochet.
La reacción de la dictadura a estas manifestaciones fue ampliar el alcance de la violencia, lo que significó, según la investigación Tortura en poblaciones del Gran Santiago (1973-1990), del Colectivo de Memoria Histórica José Domingo Cañas (2005), que el espacio territorial identificado con “la población” se transformara en un espacio de tortura y prisión política en sí, por causa de los dispositivos de represión desarrollados por la dictadura y destinados específicamente a controlar y neutralizar a este actor popular.
El movimiento de protesta chileno de 1983-1986, si no fue el precursor de un nuevo actor social, o una respuesta inmediata a la crisis económica de 1982, era más que el producto de militantes políticos aislados que operaban fuera de las poblaciones marginales. Más bien, la capacidad de estos barrios urbanos para movilizar una resistencia política masiva tras años de severa represión militar, radicaba en la herencia política de décadas de trabajo en la cultura popular y en la formación de una generación de militantes de base… en estas poblaciones tuvieron los militantes políticos iguales resultados. Aquellas poblaciones que habían sido organizadas “desde arriba”, es decir, por militantes externos a la población, encontraron más difícil mantener la resistencia después del 73, en comparación con aquellas manejadas “desde abajo”, donde los partidos políticos habían establecido una base orgánica. Esta diferencia se puede ver claramente al comparar las poblaciones que surgieron a raíz de tomas de terreno ilegales dirigidas por el MIR, y aquellas conducidas por el Partido Comunista.
Hasta fines de 1969, las movilizaciones del sector poblacional estarán ligadas, principalmente, al Partido Comunista, Partido Socialista y a la Democracia Cristiana — especialmente al primero—, configurándose lo que hemos denominado el “primer momento” de la movilización reivindicativa urbana, caracterizada por la vinculación con el sistema político a través de la representación parlamentaria y la negociación política, pero que no respondía al tema de fondo de los pobladores.
La participación del MIR en el accionar poblacional, materializado a partir de 1970, se caracteriza por el enfrentamiento con el sistema político, rompiéndose la lógica representativa que había imperado…se comienza articular ese poder poblacional.

La movilización reivindicativa urbana, como la de «Lo Herminda, de la Victoria», en 1967, orientada por el PC, y la de «Nueva La Habana», con participación del MIR. Son un claro referente del movimiento poblacional.
El campamento «Nueva La Habana» nace el 1° de noviembre de 1970, a partir de la relocalización de los campamentos
«Ranquil», «Magaly Honorato» y «Elmo Catalán»5 en el fundo «Los Castaños», ubicado en avenida Departamental con Américo Vespucio, relocalización que se había logrado gracias a la serie de movilizaciones que había implementado la Jefatura Provincial Revolucionaria —primer referente de organización poblacional constituido a partir de los esfuerzos miristas, lo que posteriormente daría origen al Movimiento de Pobladores Revolucionarios (MPR)— en agosto de ese mismo año.
La estructura de la población, desde las casas hasta espacios de vida comunitaria, también nació en estos debates desarrollados desde la base de la población…se comienza a forja “El Hombre Nuevo” Un sistema de organización poblacional, que abarco desde los cultural, de la salud, la educación, la seguridad y los frentes de trabajadores y pobladores.
Las propuestas o aportes de «Nueva La Habana» también se manifestaron en el ámbito político, propuestas que nacían de la práctica que desarrollaban día a día, así como a partir de eventos especiales, como los congresos. Estas experiencia de organización poblacional, dieron una identidad al poblador organizado.
La creación los Consejos Comunales donde participan los pobladores y los obreros, campesinos, estudiantes… siendo ellos los que encargados de las políticas y no los alcaldes y autoridades que representaban a los intereses partidarios.
La anterior propuesta sería llevada a cabo en octubre de ese año, al formarse el «Comando San Rafael» en La Florida, donde participaban los campamentos «26 de Septiembre», «14 de Agosto», «Mamá Rosa», «René Schneider», «Nueva Nevada» «60 Unido» y «Nueva La Habana», que tenían como misión «… agrupar a todos los sectores de la comuna para formar un Consejo Comunal de obreros, estudiantes y pobladores. Este comando organizará, además, las tareas de autodefensa, realizando congresos por campamentos para discutir sus problemas inmediatos y la política de los pobres de la ciudad».
Días después de realizado el primer congreso de «Nueva La Habana» se producen las elecciones de la población, donde se manifestó el liderazgo que tenía el MIR.
La diferencia con las tomas del MIR y fundamentalmente la toma de la
‘Nueva La Habana’ es que hay una propuesta de proyecto, una propuesta
de proyecto de una sociedad distinta, de una sociedad alternativa; o sea,
‘Nueva La Habana’ fue una microsociedad alternativa al interior de esta sociedad chilena, y eso te lo demuestra fundamentalmente por la forma en que estaba organizada y sus propuestas de organización poblacional.
La lucha poblacional que había predominado su atomización, intentará ser revertida al buscar la coordinación con otros sectores…«Comando San Rafael» en la comuna de La Florida, sino también buscando la unión con el movimiento obrero, unión sellada hacia fines de 1972 con la creación del Comando Comunal del sector, instrumento político que permitía superar la lucha local-poblacional.
En la dictadura en 1980 el movimiento población se reorganiza…en 1983 la toma de terrenos en la zona sur de Santiago, desafían a las fuerzas represivas de la dictadura.
En agosto de 1984 se realiza el Primer Encuentro de Referentes Poblacionales. En éste se elabora “el Pliego de los Pobladores de Chile” y se fija como orientación política la necesidad de vincular al movimiento poblacional con otras expresiones organizadas de la sociedad, especialmente con el movimiento sindical. Se crea el Comando Unitario de Pobladores, CUP, con los referentes poblacionales existentes: Dignidad (Izquierda Cristiana), COAPO (Movimiento Izquierda Revolucionario) y la Coordinadora Metropolitana de Pobladores (Partido Comunista)10. Sólo se mantiene al margen el Movimiento Solidaridad (Demócrata Cristiano). Con la creación del CUP se busca “actuar coordinadamente en la lucha reivindicativa de las organizaciones poblacionales y representar al movimiento poblacional ante los demás sectores, el sindical y la clase política.
Las diferencias entre las distintas representaciones políticas de los referentes poblacionales (COAPO, Dignidad, Metropolitana) impiden un entendimiento que hubiera permitido crear una instancia de representación poblacional de carácter permanente como era la idea original del CUP. Esto marca los primeros síntomas del quiebre al interior del movimiento opositor a la dictadura. De este modo, en 1986 fracasa el Congreso del CUP, al considerar la existencia de manipulación en la elección de la directiva.
Las Protestas Nacionales vienen tan sólo a poner de manifiesto la importancia en los niveles de organización que el sector popular poblacional había alcanzado. Es recién tras ellas que los partidos políticos comienzan a darles centralidad a los pobladores.
A partir de la tercera protesta de julio de 1983, la movilización social se combina con acciones militares de diversa envergadura donde el activo político demuestra cada vez más preparación y capacidad logística, acompañadas, a la vez, de un discurso político más confrontacional. Con el tiempo, estas expresiones se van expandiendo, abarcando incluso otras regiones del país.

“En las acciones del 27 de marzo, en Temuco por primera vez a los integrantes del Frente Juvenil de la Resistencia, conducir la lucha con brazaletes y pañolones distintivos” (Agencia Informativa de la Resistencia (AIR), Junio de 1984)
A nivel de las bases poblacionales, se difunde una política de autodefensa de masas, lo que implica un cambio cualitativo en las formas de lucha y la relación político- social. Si bien, esto no fue masivo, gozó de gran legitimidad en el resto de los pobladores.
Desde varios años antes de las protestas de 1983, el MIR se había encargado de difundir métodos de autodefensa. Lo mismo era promocionado por otros grupos por medio de sus militantes.
Las Protestas Nacionales transforman a las organizaciones de pobladores en un importante elemento de la movilización social popular. Sus organizaciones juegan un papel fundamental en la ampliación del campo de la acción colectiva del Actor Popular Poblacional, alcanzando una actividad y una influencia política que sobrepasa al movimiento sindical, hasta ese momento considerado como el más importante. En efecto, por sus características sociales –que dependen de un espacio geográfico y no de un centro laboral-, los pobladores estaban en mejores condiciones que los trabajadores sindicalizados para luchar en un marco de terrorismo de Estado. Resulta para los pobladores más evidente y urgente revertir las consecuencias sociales de las medidas implantadas por la dictadura.
El movimiento poblacional en sus diferentes etapas de lucha, ha conocido la represión, la prisión política y las relegaciones masivas. El divisionismo y la instrumentalización de los partidos políticos, los errores cometidos…son parte de esa misma historia, que han vivido todos los movimientos sociales, estudiantiles y de derechos humanos.

Sobazo_Nunez_Hector

armando romero

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