Las razones histórica de la demanda de Bolivia contra Chile


Armando Romero
Bolivia y Chile ante La Haya
Tiene un trasfondo histórico
Que se sustenta en el
Pleno derecho al mar

Los intereses de una Reina y un banquero judío se unieron en la creación de la Guerra del Pacifico. Los intereses económico del Gobierno inglés y de la familia Rothschild… La explotación de nitratos comenzó en el norte de Chile en 1830, aunque algunas labores menores ya se habían desarrollado en 1820 e incluso en 1810.
El principal uso de los nitratos, en aquellos tiempos, era para producción de explosivos (pólvora negra) y en menor medida para fertilizantes. El territorio boliviano se concentraba los mayores recursos mineros.
El triunfo de Chile en la guerra en 1883 condujo a la anexión de las Regiones de Tarapacá y Antofagasta, con los extensos recursos de nitratos existentes en ellas (“oro blanco”) de modo que hacia 1900 la explotación salitrera se constituyó en la actividad económica más importante de Chile.
Gran Bretaña: Le facilitó a Chile préstamos por 1.000 millones de libras esterlinas entre 1860 y 1870. El país se convirtió en la práctica en una semicolonia anglosajona. Resultaba más barato abastecer Valparaíso con carbón inglés que traerlo desde las minas de Concepción. La libra esterlina y el idioma de Shakespeare, eran cosa corriente en el comercio. Todos los meses un escuadrón de la Armada británica patrullaba la costa.
John Thomas North, llamado ”El Rey del Salitre” (1842-1896), colaboró con el ejército chileno en la ocupación de Antofagasta e Iquique. Terminada la guerra, cuando el presidente chileno Manuel Balmaceda (1886- 1891), ”pretendió” acceder al salitre, North al ver amenazado su ”enclave”, financió a un grupo sublevado en contra del Gobierno en la cruenta contienda civil (1890-1891). El Presidente Chileno Balmaceda, como Allende después, acabaría suicidándose.
Desde 1879 hasta comienzos de 1920 recaudó el Estado chileno “por impuestos” la considerable suma de 250 millones de libras esterlinas por concepto de exportación del salitre. Si estos fueron los impuestos, ¿cuánto habría sido la utilidad?
Uno de los fuertes pilares de la economía, en aquel entonces, fue el llamado “oro blanco” que diera bonanza, bienestar y estabilidad económica, sobre todo para el Estado, para los empresarios y la pequeña burguesía chilena. Cualquier protesta, cualquier amenaza de paro preventivo o huelga indefinida por parte de los trabajadores, respecto a una mejora salarial y de las condiciones de trabajo, era considerada una amenaza para la seguridad del Estado chileno. De ahí que la ley y la justicia actuaran con mano de hierro y persiguieran con saña y brutalidad, a toda crítica o nueva propuesta que intentara modificar al statuo quo. [véase: VICUÑA FUENTES, Carlos: op. cit. Capítulo III, págs. 49-50].
Fue una guerra de ocupación, de los saqueos de las riquezas bolivianas, un ejército invasor que cometió atrocidades en contra la población civil del Perú y Bolivia.
Años antes de 1879, Chile tenía operando una red de espionaje para ejecutar la política expansionista pensada por Diego Portales.
Decenas de espías, muchos amparados en cargos diplomáticos, filtraron información para asegurar que la resistencia boliviana sea mínima. Evaristo Poublete, desde la Empresa de Salitre de Antofagasta, “Agente X”, Salvador Reyes y Matías Rojas, desde el consulado chileno en Antofagasta, serían algunos de los encargados del espionaje

El cónsul chileno Salvador Reyes creó tensión diplomática bajo el pretexto del impuesto al salitre. Bolivia dejó sin efecto ese tributo el 1 de febrero, dos semanas antes del ataque. El 13, Chile advirtió a su ministro en La Paz: “Gobierno decidió ocupación de Antofagasta, retírese inmediatamente”. El viernes 14 Chile desembarcó en Antofagasta.

El sábado 15 la tropa chilena saqueó Antofagasta. El domingo 16, el prefecto Severino Zapata, las autoridades y las familias bolivianas se embarcaron en el buque Amazonas para escapar-
El ataque llegaba en un pésimo momento para Bolivia, una inclemente sequía en 1878 había generado desabastecimiento en los mercados, hambruna, peste y gran mortandad… En el origen del conflicto entre Chile y Bolivia estuvo la disputa por la soberanía sobre el territorio desértico de Atacama, el litoral a través del cual Bolivia tenía acceso al mar, que no despertó mayores rivalidades hasta que se convirtió en un espacio de expansión para la pujante burguesía chilena, gracias al descubrimiento de yacimientos de salitres en el litoral, reservas guaneras en sus islas y plata en Caracoles.
Bolivia disponía de recursos naturales explotables en el litoral sin contar con una clase dominante capaz de hacerse cargo de la empresa. Chile tenía una burguesía sólida y emprendedora, que disponía de escasos recursos naturales para explotar en su territorio. Esto propició el avance de la burguesía chilena en alianza con el capital británico sobre el litoral boliviano. El territorio en disputa fue decisivamente impulsado por la formación de empresas que movilizaron una vasta migración de trabajadores chilenos al norte, de manera que éste virtualmente estaba conquistado económica y demográficamente antes de que se produjera la conquista militar.
Luego de diez años de estabilidad relativa bajo el gobierno de Santa Cruz, Bolivia se vio envuelta en una vorágine de conflictos internos que ha sido bautizada por un historiador boliviano como “la era de los caudillos bárbaros”. De éstos, el que más daño hizo a los intereses nacionales bolivianos fue Mariano Melgarejo (1846-1872). Melgarejo para atender al permanente déficit de su gobierno, no dudó en entregar a los intereses extranjeros concesiones sumamente generosas a largo plazo a cambio de algo de dinero en efectivo. Su entreguismo facilitó la penetración económica chilena en el litoral boliviano, en la explotación de salitre y otros recursos.
La guerra del Pacífico, fue en muchos sentidos la primera guerra moderna y se constituyó en un gran laboratorio donde se probaron los armamentos que serían utilizados a escala planetaria durante las décadas siguientes
La invasión chilena a Antofagasta el 14 de febrero de 1879 provocó que Bolivia pierda 120.000 km2 y 400 km de costa. A partir de entonces la dejó enclaustrada, postergó su desarrollo, benefició económicamente al país agresor… los intereses de la oligarquía chilena eran demasiados fuertes y ansiaban apoderarse de las inmensas riquezas bolivianas de: guano, salitre, plata, yodo, oro, bórax, azufre, zinc, plomo, calizas, cuarzo, por entonces, y que luego dieron al descubrimiento de Chuquicamata, cuya explotación le permite a Chile ser actualmente el primer productor mundial de cobre y molibdeno.
Los habitantes antofagastinos vieron con asombro en el horizonte el humo del blindado Cochrane y la corbeta O’Higgins, que se sumaban al blindado Blanco Encalada, que ya se encontraba hace días en el puerto boliviano de Antofagasta.
Esta acción chilena era la invasión desesperada, el 14 de febrero de 1879, fruto de una ambición por controlar el guano y el salitre para mantener intereses del capitalismo inglés.
Previa a esta acción inicial a la conflagración, sin declaración de guerra y que terminaría con la apropiación de 400 km de costa y 120 mil km2 de territorio, se registraron varias acciones chilenas años antes, fruto de la ambición y expansión chilena.
Atacama, una región boliviana inhóspita, se convirtió en el motivo del conflicto en el siglo XIX porque guardaba la mayor riqueza del mundo de guano y salitre, y con ambos productos se podían fecundar otras tierras.
De acuerdo con Carlos D. Mesa, en el libro Historia de Bolivia, hacia 1870 la gran riqueza argentífera despertó una verdadera fiebre en la zona, por entonces se producían 53.000 toneladas de guano anuales y el vecino Perú, 100 mil toneladas.
Entonces, el presidente Andrés de Santa Cruz conformó una confederación entre Bolivia y Perú (1836) que puso en evidencia las tensiones regionales y evidenció la desesperación de Chile, que tiene un territorio pobre y escaso en recursos naturales. Así lo entendió el chileno Diego Portales, que en una célebre carta al general Blanco Encalada, que marchaba a combatir a Santa Cruz: “Unidos estos dos Estados serán siempre más que Chile”, señala Mesa.
De inmediato, Chile creó confusión en torno a los límites con Bolivia: en 1842 tomó el morro de Mejillones en el paralelo 23°, dos más arriba que la frontera real.
Un año después el presidente chileno Manuel Bulnes creó la provincia chilena de Atacama, que colindaba con el desierto boliviano de Atacama, con el propósito de confundir nombres y soberanías. El Gobierno de Bolivia reclamó sin éxito.
Entre 1846 y 1847, empresas chilenas se instalaron en alrededores de Mejillones y explotaron guano clandestinamente. En 1857, la corbeta chilena Esmeralda se apoderó de Mejillones, lo que obligó a Bolivia a pedir explicaciones e incluso arbitraje internacional, sin éxito.
Para 1863, menciona Mesa, Bolivia obtuvo la autorización del parlamento para declarar guerra a Chile, en caso de necesidad, ante la agresión permanente de Chile, que la rechazó. Al poco tiempo el canciller chileno Antonio Tocornal propuso a Bolivia la compra de Mejillones, que no fue aceptada.
Las intenciones expansionistas chilenas cada vez más abiertas llevaron a Bolivia y Perú a la firma de un tratado secreto el 6 de febrero de 1873, mediante el cual ambos países se comprometían a aliarse en caso de un ataque de Chile. Seis años antes del conflicto bélico, el presidente Adolfo Ballivián propuso al Congreso boliviano la autorización de un empréstito para la compra de dos barcos blindados. La petición fue negada.
El 14 de febrero de 1879 desembarcaron tropas chilenas en Antofagasta, en un número aproximado de 200 soldados, tomaron la plaza y obligaron al prefecto boliviano Severino Zapata y a los pocos guardias abandonar la población. Mesa señala que de 6.000 habitantes, 5.000 eran chilenos, 600 bolivianos y, el resto, de otras nacionalidades. Los primeros celebraron la invasión.
Dos días después los chilenos tomaron el centro minero de Caracoles. La invasión inició unilateralmente el conflicto bélico. Al no existir líneas telegráficas en el territorio boliviano, la noticia de la invasión chilena llegó a La Paz seis días después, vía Tacna, y llevada hasta La Paz por el chasqui Gregorio Collque.
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Esta guerra propiciada por el imperio británico y los banqueros judíos, tiene su lado oscuro y estratégicamente desinformado. En Perú el negocio del guano estaba en la mira de los banqueros y su ilumínate cofradía del dinero y el poder, El 5 de julio de 1869 se firmó en París el polémico Contrato Dreyfus por el cual el rico comerciante judío-francés, en representación de la Casa Dreyfus, se comprometía a comprar al Perú 2 millones de toneladas de guano por 73 millones de soles.
El 28 de octubre de 1879, 10 mil soldados chilenos son embarcados en Antofagasta para desembarcar en Pisagua, en el trayecto estuvieron escoltados por los cruceros de la Armada Británica “Turqueza” y “Ninfa de los mares”
La prensa inglesa antes y durante la guerra fue favorable a Chile, como lo comprueban los editoriales del Times de Londres del 10 de mayo y 30 de mayo de 1879, en este último se leen las siguientes frases: “En cuanto a las razones de la guerra, no hace mucho que dijimos que estaban de parte de Chile y que los extranjeros neutrales deben concederles sus simpatías. La querella es mercantil y mientras Chile pelea por la “libertad de comercio” el Perú ha tomado el camino de la restricción y del monopolio”…técnicas comunicacional para preparar el mejor escenario para la ocupación de territorios boliviano.
Al ocupar la provincia peruana de Tarapacá, el gobierno chileno optó por la política de entregar la industria nuevamente a las empresas privadas. John Thomas North y Roberto Harvey tuvieron conocimiento anticipado de esto (el banquero Rothschild fue el que dio la orden) y adquirieron a bajo precio los certificados de muchas oficinas, para lo cual utilizaron el crédito que les otorgó el gerente del Banco de Valparaíso Juan Dawson, este Banco tenía capitales del banquero Rothschild. Fueron así beneficiados con el decreto expedido en Santiago el 11 de junio de 1880 que mandó devolver los establecimientos salitreros que habían sido adquiridos por el gobierno peruano, a quienes depositasen por lo menos las tres cuartas partes de los certificados emitidos por el valor de cada salitrera y entregasen una suma igual al precio de la otra parte.
Cuando Chile se apropió de Tarapacá y las compañías británicas empezaron a explotar el salitre, La población de Iquique aumentó a 30,000 personas de los cuáles 6,000 eran ingleses, incluso la Iglesia Anglicana construyó un templo en esta ciudad para sus compatriotas.

Los grandes banqueros de Europa – los Rothschild y sus cómplices vieron un negocio cien por ciento rentable, para estos judíos, la vida de peruanos, chilenos y bolivianos no tenía ninguna importancia… La historia revela que los Rothschild estuvieron muy involucrados en la mal llamada guerra del pacífico. Los banqueros intervinieron en diferentes países…en los comienzo de la naciente nación norteamericana, conspirando y financiando la guerra civil de EE.UU… Los Rothschild y sus amigos enviaron sus termitas financieras para destruir a América, ya que se estaba convirtiendo en “próspero más allá de los precedentes.”
La primera evidencia documentable de la participación de Rothschild en los asuntos financieros de los Estados Unidos se produjo en la década de 1830 a finales de 1820 y principios cuando la familia, a través de su agente Nicholas Biddle, luchó para derrotar a Andrew Jackson que quería reducir a los banqueros internacionales.
Los Rothschild forman parte de la historia oculta de las guerras de los pueblos. Es el verdadero poder siempre conspirando entre las sombras.
En la Haya el gobierno chileno pretende desconocer la competencia del tribunal internacional, esgrime argumentos jurídicos de tratados internacionales…mientras en Chile el Estado desconoce los derechos y acuerdos internacionales del pueblo mapuche, así mismo no cumple con los tratados internacionales, en materia de derechos humanos a las víctimas de torturas y prisión política.
El canciller Heraldo Muñoz en un tono triunfalista, pretende desconocerlos los argumentos históricos de Bolivia…somos pueblos hermanos que fuimos arrastrados a una guerra imperialista…durante décadas se ha pretendido imponer esa “verdad” oficial, ocultando las verdaderas razones de esa guerra y la ocupación de territorios bolivianos…el despojo de sus riquezas y las atrocidades cometidas por los soldados chilenos…El gobierno de Chile jamás ha tenido la hidalguía para pedir perdón al pueblo peruano y boliviano, un gesto mínimo de reparación al daño causado por la ambición y codicia de la aristocracia de esos años.
Mar para Bolivia es el camino de integración y hermandad, es mucho más que un derecho…es mirar el futuro con la grandeza moral, de los pueblos unidos que construyen su futuro con dignidad.a-uno-439143 p.txt

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