El enfoque abolicionista impulsado por Louk Hulsman


 

Armando Romero

Desde esa mirada de resistencia un enfoque crítico al modelo castigador de la sociedad.

La posición teórica parte de la contraposición estado-individuo; ¿por qué debe intervenir el Estado en las relaciones personales?; ¿por qué el Estado está autorizado a controlar los conflictos de los particulares? En estos interrogantes, formulados por Hulsman hoy continúan vigente y demanda una construcción de un nuevo discurso.

Louk Hulsman fue un gran pensador independiente, el cual pasó toda su vida trabajando en torno a un modo más constructivo y humano de lidiar con los conflictos y situaciones problemáticas, que usualmente son tratadas en el contexto del sistema penal.

clip_image001

-PP: hacia dónde va el futuro de la prisión.

-Hulsman: En el mundo, en casi todos los países del mundo, hay personas que creen que no debería haber prisiones. Cuando digo prisiones no me refiero a lugares en los que las personas puedan estar privados de la libertad poco tiempo, cuando digo prisiones me refiero a un lugar para pasar un largo tiempo de castigo. Esta institución no hace mucho tiempo que existe, es un invento que tiene pocos siglos. Muchas personas piden justicia pero no prisión. Algunas personas que viven en comunidades o pequeños grupos, por ejemplo los indios, o los esquimales en el norte, no tienen prisión. Tienen un sistema de justicia muy diferente. Así que el invento de la prisión es reciente y también es un invento de países específicos, con una cultura específica, con un sistema de creencias específico. Y esa cuestión específica tiene que ver con el desarrollo de la religión católica. Es una imagen de lo que escribió el Dante en La Divina Comedia. Está el cielo y está el infierno, y en el medio está el purgatorio. Y en mi opinión, la prisión es una forma de purgatorio.

Así es como se desarrolla esta institución en Occidente, fundamentalmente en Europa. El desarrollo ideológico de esta institución está relacionado con la idea de cielo, purgatorio e infierno. Esta manera de verlo, también es parte de mi experiencia personal, yo soy bastante más viejo que ustedes, nací en la religión católica con este tipo de ideas sobre el mundo, que dice que cuando uno muere se va al cielo, al infierno o al purgatorio y después al cielo. Hay un Dios que decide todo y puede todo también. Y hay un cuerpo de sacerdotes y especialistas vinculados a este Dios. De alguna manera, ese Dios está trabajando con esas autoridades. No sé si ustedes han leído… me imagino que en algún momento lo han hecho… la Biblia, es un libro abierto, es un libro de historias, de cuentos contradictorios, que no es un problema que sean contradictorios porque muchas cosas lo son.

Están los teólogos, los profesionales. Entonces los teólogos pensaron que la Biblia era demasiado contradictoria, que no era precisa, que no había demasiado orden. Entonces, en la modernidad, los teólogos dijeron “esto tiene que poder cuantificarse”, tiene que poder medirse, así que de ese libro contradictorio, sacaron una contradictoria lista de pecados. Así que dijeron que dependiendo de la gravedad del pecado, alguien se iba a quemar un tiempo en el purgatorio o se iba a quemar un tiempo en el infierno. Y hay diferentes niveles de infierno. Es una cuestión de cantidad. Según mi opinión, la idea de que una persona tenga que cumplir cierto tiempo en prisión relacionado a aquello que llama “delito” —que es el pecado que se ha cometido— tiene que ver con esa idea que llaman “purgatorio”.clip_image002

Ahora, no hay muchas personas que sean conscientes de esto. Cuando yo se los enseño a los estudiantes en Holanda, nadie sabe de qué les estoy hablando, ninguno de los estudiantes ahora cree en el purgatorio, ni siquiera lo conocen, pero sin embargo el sistema que se basa en esa creencia continúa de esa manera.

¿Hacia dónde van las prisiones? Yo te contesto que eso va a depender de cuánto tarden las personas en darse cuenta cuál es el sistema de creencias por detrás y que este sistema no sirve. Ese es el fin. Eso es lo básico en el sistema de justicia penal

Pero además, se han agregado nuevas cosas. Ustedes deben haber escuchado hablar sobre Lombroso. Él pensaba que las personas que se encontraban en prisión tenían características especiales, que eran personas que habían quedado atrás en la evolución, que ésta se había detenido en esas personas, que no habían avanzado. Les medían las cabezas, ¡y eso no hace mucho más de cien años que sucedía! Las personas se reunían en Roma en grandes congresos, y estaban allí todos esos cráneos, y creían en eso, creían que las personas que estaban en prisión tenían algo “raro” en su cráneo. Así que las personas inventan nuevas cosas para legitimar viejas instituciones. Ahora ya no se habla más de los cráneos, pero se inventan otras cosas sobre las personas que han cometido un delito. Así que es un poco difícil que esta legitimación desaparezca, pero de a poco va desapareciendo, y son remplazadas por otras legitimaciones, pero por otro lado, nosotros también experimentamos en la vida que las cosas cambian en un sentido más profundo, cambian por ejemplo las relaciones que se dan en la sociedad entre hombres y mujeres, pues realmente esa relación ha cambiado profundamente, en un sentido más estable. Pero en realidad no podemos decir que eso vaya a pasar con la prisión.clip_image003

PP: ¿Usted piensa que este nuevo paradigma seguirá evolucionando o que cambiará radicalmente?

Hulsman: Lo que de alguna manera continua, aunque cambien, son las distintas maneras de legitimación, pero lo que está más o menos estable es el concepto de delito. Ese concepto de delito existe y se repite siempre en derecho penal y consiste en poner dentro del derecho penal ciertas cuestiones que se describen de una determinada manera. Y algunas personas dicen que habría que rever ese concepto y yo estoy de acuerdo con eso, creo que no debería hacerse o que no debería existir una lista de pecados de la manera que existe, creo que está mal hacer eso. Por supuesto, que hay muchas legitimaciones para hacerlo.

Algunas personas piensan, por ejemplo, que es una cuestión práctica, como lo definen ellos, otros creen que cuando se organiza esa lista lo que se hace es proteger a las personas del poder del Estado, del poder del soberano, razón por la cual el Estado sólo podrá actuar sobre esas personas cuando algunos de esos hechos han ocurrido, y entonces alguien es acusado de perpetrador, pero es muy raro en la ley. Porque muchos de ustedes y también muchos criminólogos parece que sólo saben de derecho penal, pero para los abogados como grupo más general de profesionales el derecho penal no es tan importante, para la mayoría de los abogados el derecho civil es más importante o el derecho administrativo o los derechos humanos son importantes.

Entonces, es interesante cuando yo trato de convencer a las personas que miren al derecho civil, todos los hechos que son punibles también se pueden resolver como incidentes en el derecho civil. Pero el derecho civil no tiene ninguna lista, en el derecho civil no está la idea de pecado, de purgatorio. No estoy diciendo que confíe en el derecho civil, o que tienen que ir al derecho civil, pero el derecho civil está más abierto a la diversidad humana y tiene un concepto totalmente diferente del tiempo. Está más cercano a nuestra vida normal. El derecho penal no tiene lugar, no tiene razón de ser en una sociedad que se ha secularizado, que ya no tiene una relación directa con Dios. En una sociedad de estas características, que no se cree que haya un Dios que pueda operar sobre todo.

Lo típico para comparar el derecho penal con el derecho civil, es que cuando uno tiene que resolver un evento que pasó hace diez años atrás ese evento se toma separadamente de cualquier corriente de tiempo (se congela el hecho). Pero en derecho civil no es así, se cuenta lo que ha sucedido en el tiempo, cuenta lo que ha sucedido ahora. Si ustedes están involucrados en un hecho, un delito, que se considera muy malo, donde hubo personas heridas o muertas, también ese hecho cambia en el tiempo, en la experiencia de las personas que están vinculadas a ese hecho, pero sin embargo ese cambio sobre la mirada de los hechos no tiene cabida en el sistema penal, sólo lo tiene en el sistema de justicia civil.

Vuelvo a su pregunta, en mi opinión, la justicia penal en muchos aspectos es una manera de actuar indefendible en una sociedad secular y en algún momento las personas descubrirán eso, pero ¡váyase a saber cuando! Ahora, les voy a contar cierta historia. En Holanda, después de la segunda guerra, yo era joven, tenía entre 20 y 25 años, estaba viviendo en Holanda, cerca de los alemanes, el otro lado de la calle era alemán. Así que yo vi desde chico qué pasó en Alemania, vi como un país que no era distinto a Holanda, cambió y se transformó en un país nazi. Todos con uniformes extraños, personas a las cuales se les destruyeron las casas, gente uniformada con la sigla S.S. Después, en 1940 los alemanes vinieron y nos ocuparon y yo por supuesto estaba muy enojado por eso, pues lo pensaba imposible, después yo me incorporé a la resistencia en contra de los nazis.

En la resistencia hicimos todo tipo de cosas que normalmente se considerarían ilegales, destruimos la administración, porque la administración estaba ocupada por los alemanes y se usaba para arrestar gente, y cuando las personas de la resistencia fueron a prisión, atacamos la prisión y los liberamos, así que hicimos todo tipo de cosas. Por supuesto que por los alemanes fue llamado terrorismo. Nosotros lo que veíamos era que el Estado holandés no actuaba en contra de los alemanes, las leyes cambiaron bajo la influencia alemana, la policía aplicó las nuevas leyes, los jueces aplicaron las nuevas leyes, como si así lo hubieran hecho desde siempre. Ellos tenían leyes nuevas, entonces aplicaban leyes nuevas. Esa fue nuestra experiencia.

clip_image005

Así que no creíamos más en el Estado después de la liberación, pero claro, nosotros también nos volvimos Estado. Yo trabajé en el Ministerios de Defensa y después trabajé en el Ministerio de Justicia, pero todo el tiempo teníamos muy claro que no podíamos creer en el sistema en el que estábamos trabajando. Entonces había muchas personas que estaban trabajando en el Estado, que aunque no era un pensamiento abolicionista puro, tenían en claro que las personas no tenían por qué estar en la prisión y que no había legitimación para mantener en prisión a las personas que estaban detenidas. Muchas personas sin estar organizadas y sin pertenecer a ningún grupo, empezaban a pensar estas mismas cosas.

El Director General de todas las prisiones de Holanda, su nombre era Birirmage, que también en ese momento era profesor de penología, decía como parte de su enseñanza “yo no sé si las cárceles son necesarias en nuestra sociedad, yo no se si las prisiones son legítimas, yo sólo se una cosa: si ustedes quieren un sistema que les dé a las personas la posibilidad de mejorar sus vidas, las prisiones no son ese sistema. Las prisiones tienen una influencia muy negativa sobre las personas. Como estructura disminuye las posibilidades de tener una vida plena”.

La única cosa que yo quiero hacer, decía el Director de prisiones, es mejorar la vida de los detenidos en las prisiones, hacer que ese daño sea reducido al mínimo. Y la minimización tiene que ver también con la duración de la condena. Y entonces en veinticinco años, con este tipo de pensamientos que crecía en la sociedad holandesa, con ese criterio, en 1955 teníamos cincuenta y cinco personas detenidas por cada cien mil habitantes. Se tomaron distintas medidas como acortar sentencias, liberar antes, razón por la cual en 1975 teníamos dieciocho personas detenidas por cada cien mil habitantes.

Existía un criterio común dentro de todos los que estaban relacionados a las cárceles, de que si tenía que haber cárcel, las condenas nunca podían superar los cinco años. Eso pasó en Holanda, razón por la cual ustedes pueden ver que se pueden cambiar las cosas. Pero claro, pueden cambiar para mejor y pueden cambiar para peor, porque entre el año 1975 y el año 1980 la cifra comenzó a ser un poquito más alta. Fue el período en el que las políticas internacionales sobre drogas empezaron a hacer efecto en Holanda. Pero entre el año 1980 y 2007 la cifra creció a ciento treinta y siete personas detenidas por cada cien mil habitantes. ¿Se dan cuenta que no se puede creer en un sistema como este?

Ahora tenemos estadísticas muy buenas sobre la frecuencia con la que se criminalizan hechos. Esto nos demuestra la cantidad de hechos criminalizados. Un hecho punible es un hecho en que la policía, el Fiscal, el Juez, trabajan juntos en ese hecho y entonces transforman un hecho punible en un delito. Si no era un delito en el comienzo se transformó en un delito con todas esas intervenciones. Si uno lo mira de manera diferente y reconstruye el hecho de una mirada diferente, uno encuentra algo diferente. Si uno ve el mismo hecho a través de la justicia civil, luce diferente.

Ahora, la pregunta es ¿cuántos hechos punibles son efectivamente penados? Yo les pregunto a ustedes: ¿Qué tan seguido creen ustedes que se termina penalizando un hecho? No hablo de cosas pequeñas, hablo de grandes estafas, grandes fraudes, robos grandes, lesiones graves, etc. ¿Qué tan seguido sucede eso? ¿Qué porcentaje?

Menos del uno por ciento y tenemos muy buena estadística, porque tenemos datos de la policía, están todos los casos registrados por la policía y sólo un porcentaje de esos casos registrados por la policía llegan a tribunales.

Pero ahora tenemos otras estadísticas en donde se les pregunta a las personas ¿qué le pasó a Usted? ¿Cuántas veces a usted le pasó algo con lo que se sintiera mal, que crea que fue victimizado? ¿Cuántas veces le robaron algo? ¿Cuántas veces fue golpeado? ¿Cuántas veces fue estafado?

Debe tenerse en cuenta que sólo hablo de los delitos tipificados en el Código Penal de Holanda, sin contar los delitos existentes en leyes especiales. Además sólo se les pregunta a las personas como individuos, por ejemplo no entran todos los robos a los supermercados, etc., eso queda afuera, porque no se le puede preguntar qué pasó al supermercado. Sólo se les pregunta a las personas y entonces no se toman, por ejemplo, la cuestión de drogas porque no están en el Código Penal, tampoco se toman los accidentes de tránsito porque no están en el Código Penal, y aun así, tomando ese número limitado de casos realmente existentes, de ese total de hechos registrados, sólo se criminaliza menos del uno por ciento. Quiere decir que si tomamos todos los hechos que podrían ser punibles, la cifra sería muchísimo menos que el uno por ciento.

Ahora, si ustedes se fijan la población penal de Argentina, es cierto que en Argentina ha crecido mucho más que en Holanda, pero lo que no ha crecido fueron las víctimas. Prácticamente la estadística es la misma, se dan cuenta que el sistema de justicia penal es algo totalmente diferente, aumentan los culpables sin que hayan aumentado las víctimas.

clip_image007

-PP: ¿Por qué alguien debiera ser castigado? ¿Y qué es el castigo?

Hulsman: Yo les voy a decir algo de mí mismo, de mi propia historia. Ya les conté como fui educado, y en mi tiempo, el castigo tenía lugar. Si algo sucedía existía el castigo y ese castigo traía consigo una cuota de dolor. Me acuerdo de cuando yo me transformé en padre, pensaba mucho en cómo iba a hacer para castigar a mis hijos y entonces pensaba si tendría que haber una relación entre lo que ellos habían hecho y el castigo que habría de darles. Entonces yo trataba de hacer compromisos con ellos, pero si yo fuera padre ahora, lo definiría de una manera muy diferente.

Para mí el castigo no tiene nada que ver con el dolor. Para mí el castigo tiene que ver con que uno tenga autoridad con respecto a la otra persona, con la que uno tiene relación. Uno sólo puede castigar en una relación. Sólo el castigo puede existir en la situación en la que uno tiene una relación con otro y el otro acepta la relación con uno y lo reconoce. En ese sentido, el castigo es una autoridad que diga “está mal lo que hiciste”. Y que si el otro no cree que sea así, que pueda discutir la situación. Pero en esa situación de discusión debe surgir el hecho de que algo de lo que hizo una de las personas está mal y que hay que reverlo. Es el reconocimiento de que se hizo algo malo y se va a hacer algo diferente la próxima vez. Eso es algo muy diferente a relacionar el castigo con el dolor.

En esas viejas formas de justicia, muchas de las formas indias de justicia, de los esquimales también, en muchos de esos sistemas legales, cuando alguien hizo algo mal, por ejemplo, matar a alguien o destruir la naturaleza, que no debería haber destruido, lo más importante es que esa persona y a veces ni siquiera esa persona, sino la familia de esa persona reconozca que eso estuvo mal hecho. Y entonces se acuerda alguna forma en la que puedas demostrar que ahora se quiere hacer bien las cosas. Pero es simbólico, por ejemplo, pagar con una cabra, con una vaca, das algo. Y la primera reparación es el reconocimiento de que algo se hizo mal y que las otras personas son personas como uno y uno no está libre de responsabilidad para con las otras personas. Ello puede ser que lo reconozcas personalmente o que lo reconozcas como parte del sistema penal.

-PP: ¿Qué pasaría si se elimina la lista de los pecados que figuran en una lista como Ud. dice? ¿No cree que inmediatamente se crearía una nueva lista de pecados o de delitos?

Hulsman: No, no lo creo. Yo les digo que se puede abolir la prisión, se los digo porque fui parte del grupo que en Holanda llevó el número de detenidos de cincuenta y cinco por cada cien mil habitantes a dieciocho por cada cien mil habitantes. Yo lo hice. Una prisión tras otra se fueron cerrando. Había muy pocas personas que querían sostener las prisiones y sin embargo no lo decían porque pensaban “si lo decimos no va a ser bueno para nuestra carrera”.

clip_image009

La idea de castigo en la sociedad, que demanda más centros carcelarios, donde los medios de comunicación desempeñan un rol primordial, al servicio de las clases dominantes. El derribar eso muros no es una utopía romántica o idealista, obedece a un pensamiento crítico de resistencia. El negocios de las cárceles concesionadas obedece a esa lógica castigadora de una sociedad de mercado.

Hulsman abordo esa realidad sin ningún tipo de prejuicio y acá en Chile hablar de abolicionismo pareciese estar vedado o mejor invisibilidad de ese paisaje diario.-.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s