Los internacionalistas chilenos y la relación con Cuba


 

 

 

 

Armando Romero

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El MIR fue sin lugar a duda, uno de los movimientos políticos de América Latina, que más se identificó con la revolución cubana, toda una identidad cultural se fue forjando en sus primeros años de vida política. Fidel sentía un sincero afecto a sus militantes, sabía de la lealtad y compromiso revolucionarios del MIR.

En 1978 Cuba dio curso a la formación militar de oficiales, a militantes comunistas, dando cumplimiento al acuerdo establecido con el PC, en junio de 1975 aterrizó en La Habana el máximo dirigente del PC chileno en el exilio, Volodia Teitelboim, quien residía en Moscú y lideraba el partido en reemplazo del secretario general, Luis Corvalán detenido en la isla Dawson.

En el aeropuerto José Martí Teitelboim fue recibido por los dirigentes chilenos del PC en Cuba, Rodrigo Rojas, Orel Viciani  y Julieta Campusano, a cargo del flujo de chilenos que llegaban a la isla tras el golpe militar de un año antes. En Argentina en 1985 Julieta Campusano recordaría ese encuentro, en una reunión informal compartimos esos recuerdos… Castro los recibió en su despacho con su hermano Raúl, el jefe de la inteligencia cubana y máximo implicado en exportar de la revolución, Manuel “Barbarroja” Piñeiro y el viceprimer ministro Carlos Rafael Rodríguez. Excepto Raúl, todos habían estado en Chile durante la UP.

Como a sus 48 años, seguía siendo el icono revolucionario latinoamericano. Sus interlocutores chilenos, en cambio, estaban marcados por una derrota que el mundo socialista les enrostraba día a día. No habían sido capaces de resistir el golpe militar, de hacer la revolución chilena. Una “culpa” que era más fuerte en el caso del PC: era el único partido que se había jugado a fondo por la fracasada vía legal de la UP, camino que le había provocado fuertes roces con sus actuales anfitriones.

“El gran error del gobierno de Allende fue no contar con una fuerza militar que lo defendiera8, dijo Castro. “Ahora no veo ninguna posibilidad a la vía armada en Chile, dado el profesionalismo y nivel de sus fuerzas armadas. No veo otra salida a la dictadura militar chilena que la formación de un gran frente encabezado por Eduardo Frei Montalva”.

Acto seguido, frente a sus perplejos interlocutores, lanzó su propuesta para revertir la derrota: iniciar en las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas (FAR) un ambicioso proceso de formación de jóvenes comunistas chilenos, los que serían admitidos en escuelas de elite para graduarse como oficiales de carrera.

“Estos muchachos se formarán para que no vuelva a ocurrir la derrota de 1973”, argumentó Castro y aseguró que los nuevos militares serían “para defender al futuro gobierno democrático… no para tomar el poder por asalto”. La última salvedad que el comandante puso sobre la mesa fue la siguiente: “Serán militantes suyos, pero yo seré dueño de darle la formación militar que estime conveniente”.

Hasta ese momento La Habana había instruido en sus escuelas de guerrilla a centenares de militantes chilenos del MIR, pero por primera vez ofrecía a una formación militar completa, cien por ciento profesionales. En esa tarde caribeña comenzó a entretejerse el primer eslabón de una cadena. Seis años después, la cadena llevaría al PC a adoptar formalmente la “vía armada” y al nacimiento del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. El histórico pacto comenzó a ponerse en práctica en 1975. Los primeros chilenos reclutados para vestir el uniforme verde olivo fueron escogidos entre dos centenares de jóvenes que habían llegado a la isla a estudiar medicina, en 1972. A gran parte de ese grupo la historia le depararía un inédito camino.

El PC mantuvo en secreto el pacto establecido con Cuba, sus dirigentes no dimensionaban ese acuerdo, lo aceptaron ante la presión moral de su derrota y el virtual aniquilamiento de sus dirigentes en Chile. Hasta hoy el pacto de La Habana es materia ignota para muchos militantes del PC.

El MIR mantenía viva la resistencia y la lucha contra la dictadura, su política de no asilarse le daba una legitimidad y reconocimiento entre los pueblos.

En 1978, tres años después de que en Cuba se iniciara el plan de formación militar para jóvenes exiliados chilenos en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cundía el desánimo entre los uniformados del PC. Pese a la generosa oferta de Fidel Castro de entrenarlos en los institutos militares de la isla para crear “un nuevo ejército democrático para Chile”, la desazón de no poder ir a combatir contra Pinochet había hecho mella incluso entre los líderes de estos jóvenes.

Sin embargo, un acontecimiento internacional se convertiría en la “válvula de escape” para las fuerzas chilenas del PC. A fines de 1978, Fidel Castro necesitaba reforzar la ofensiva sandinista contra Somoza con oficiales calificados… El primer pensamiento de Castro fue “invitar” al MIR chileno para ir a luchar en tierra nicaragüense. De todos los movimientos procastristas de América Latina, el MIR  había sido considerado el hijo predilecto de La Habana.

Nacidos bajo el influjo de la revolución cubana, los miristas cumplían con todos los requisitos pedidos por La Habana a sus seguidores: arrojo, radicalismo y lealtad irrestricta a la senda revolucionaria castrista. El MIR adoptó su bandera rojinegra en homenaje al Movimiento 26 de Julio cubano y durante la UP había compartido todas las tesis de La Habana respecto de que no existía la senda pacífica hacia el socialismo.

Después del 11 de septiembre habían optado por una fiera -y valerosa – resistencia armada, echando mano a “los fierros” tal como dictaba la manera cubana. Los líderes del movimiento chileno cumplían con el prototipo del revolucionario romántico acuñado por Fidel y el Che Guevara en la Sierra Maestra: brillantes, ilustrados y bien parecidos. En La Habana eran conocidos como la vanguardia “más sexy de América Latina”, según recoge el escritor mexicano Jorge Castañeda en su obra.

Por ello, cuando el movimiento decretó un “repliegue táctico” tras la muerte de Miguel Enríquez en 1974, la isla recibió con los brazos abiertos a los diezmados cuadros que llegaron desde Chile. Los miristas comenzaron a preparar su vuelta al país en la llamada Operación Retorno en 1980 bajo los atentos ojos cubanos que pusieron a su disposición los centros de adiestramiento guerrilleros de Punto Cero y en la Cordillera de los Órganos, en la zona occidental de la isla, relata el escritor Norberto Fuentes.

Fue entonces cuando el propio Fidel le planteó a la cúpula mirista en Cuba que fueran a combatir a Nicaragua. Sin embargo, según relata un ex combatiente chileno, Castro recibió un balde de agua fría en el encuentro. “Nuestros cuadros se están preparando para ir a luchar a Chile y no a Nicaragua”, fue la respuesta de sus interlocutores, al rechazar la invitación del comandante cubano. La postura del MIR a sido considerada una afrenta para Castro. Una decisión que no fue discutida a nivel de la Dirección Nacional del MIR, que significaría con el tiempo, una de las causas de la división del Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

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Después del triunfo sandinista, muchos oficiales del Batallón Chile se quedaron en Nicaragua asumiendo un rol político. A ellos se sumaron socialistas y miristas llegados en los últimos meses de conflicto…los chilenos que se quedaron en Managua no fueron sólo oficiales comunistas. Durante los últimos meses del conflicto habían llegado miristas, mapucistas y socialistas entrenados en “Punto Cero”. Mientras los primeros combatieron en el Frente Norte Carlos Fonseca, el resto se desperdigó en diferentes zonas. Como su llegada obedeció más a una iniciativa personal, y no producto de un envío masivo de sus organizaciones, el número de estos hombres nunca llegó a establecerse, aunque sí la cifra se incrementó tras el triunfo sandinista.

El área de influencia de los chilenos socialistas y miristas sería muy diferente a la de los oficiales del PC…los miristas establecieron sus aporte, en el Ministerio Interior, desempeñando tareas de seguridad y apoyo logístico.

Otros como el socialista Oscar Carpenter llegaron a desempeñarse en la estructura de seguridad de los comandantes sandinistas. Años después, Carpenter se convertiría en pieza clave del Consejo de Seguridad Pública, el organismo creado por Patricio Aylwin para desarticular a la subversión, dirigido por Marcelo Schilling. Desde ese puesto, este socialista desato una cacería en contra de los militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. “Jaimito” fue un oportunista, como todos los socialistas que llegaron a Cuba y Nicaragua…

 

En esta lucha internacionalista, se enmarco en un contexto, el término de la guerra fría y lo que derivaría,  en la desintegración de la ex URSS. Las dictaduras el América Latina comenzaron a caer, la llamada democracia de los acuerdos dio paso, a un cambio de la política de los EE.UU.

Este contexto histórico, la izquierda chilena no supo analizar, la correlación de fuerza había cambiado…el MIR continuo con su operación retorno, su obligado repliegue lo fortaleció como partido revolucionario, nuevos cuadros fueron preparados, se había perdido la oportunidad  de ser fogueado en combate en Nicaragua…parte de  los errores cometidos por sus dirigentes establecidos en Cuba.

 

 

Los internacionalistas Chilenos hicieron un largo penoso camino para retornar a Chile, y no estuvo libre de dificultades de toda clase. Querían ser parte de la lucha en la vanguardia contra la dictadura de Augusto Pinochet.

Desde 1977, militantes del MIR se incorporaron a frentes guerrilleros y urbanos del FSLN. Los miristas, además, proporcionaron "apoyo externo y logístico" desde 1974. Había también lazos personales de dirigentes de esa organización con comandantes como Jaime Wheelock que estudió en Chile, y Tomás Borge, que contactó con los miristas a inicios de los setenta.

Este hecho histórico de los vínculos revolucionarios, no fue considerado al momento de responder, a los solicitado por Fidel Castro…sería un grave error y desconocimiento de ese compromiso internacionalista.

A partir de 1979, integrantes de los partidos Comunista, Mapu y Socialista también pasaron a formar parte de contingentes Sandinistas, sobre todo en el Frente Sur "Benjamín Zeledón".

Muchos de los exilados chilenos solicitaron a sus partidos políticos instrucción militar para regresar a Chile a luchar contra la dictadura de Pinochet. Entre los estudiantes de medicina chilenos en Cuba cundía la incertidumbre y la ansiedad; algunos no concebían la normalidad de seguir sus estudios cuando en su propio país arreciaba la violencia. Antes y después del golpe, militantes del MIR y del Partido Socialista de Chile ya estaban recibiendo instrucción militar en Cuba, pero el Partido Comunista de Chile, fiel a su línea histórica de jugar dentro de las reglas del sistema electoral, demoró un par de años más en dar ese salto. Dilató cualquier decisión hasta el 15  de abril de 1975, y la tomó por las fuerzas de las circunstancias.

Ese día, y a base de un ofrecimiento del propio Fidel Castro a la dirigencia comunista chilena, se les propuso a los becados dejar sus estudios de medicina para iniciar una carrera militar, formándose como oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. (FAR) Esta acción fue algo inédito para cualquier institución militar formal: incorporar a un contingente de extranjeros a sus filas, con plenos derechos y deberes y con los riesgos que ello podría implicar.

A muchos de los estudiantes se les planteó que ellos serían el germen de la semilla del nuevo ejército profesional en el Chile post-dictatorial. A algunos se les dijo que podrían retomar sus estudios de medicina algunos años después. No pasó ninguna de las dos cosas.

Mientras contingentes de socialistas y miristas chilenos recibían instrucción en Punto Cero bajo la atenta Mirada de Benigno ( teniente Alarcón)  sobreviviente de la guerrilla del Che en Bolivia, que se aseguraba que trasmitiría todo lo que él aprendió del comandante heroico Che Guevara; con el objetivo de ingresar a Chile a luchar contra la dictadura.

Los militantes comunistas pasaron cuatro años formándose como oficiales y luego asignados a unidades militares.

En definitiva, a comienzos de junio de 1979 fueron concentrados sorpresivamente para recibir la inesperada visita de Fidel Castro, su Comandante en Jefe. Les explicó que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua había solicitado apoyo a Cuba: necesitaban oficiales especialistas, un contingente militar organizado que contribuyera a la ofensiva final de sus fuerzas guerrilleras, los Cubanos no podían asistirlos, por asuntos diplomáticos, pero si lo podían realizar los Chilenos.

Los chilenos no dudaron un instante: adquirirían experiencia combativa en medio de un proceso revolucionario ascendente, para luego aplicar sus conocimientos y experiencia en Chile. La dirigencia comunista chilena autorizó la misión internacionalista de sus militantes, pero antes, estos oficiales entrenados para una guerra regular, debieron recibir una intensiva preparación militar para la guerra de guerrillas que enfrentarían en Nicaragua. Los militantes del MIR tenían experiencia militar en las guerrilla de Tucumán  Argentina, en las filas del Ejército  Revolucionario del Pueblo ( ERP)

A partir del 17 de junio de 1979 comenzarían a ingresar en grupos separados a territorio nicaragüense, junto a combatientes internacionalistas de otros países de la región. Los chilenos partieron desde la habana a Panamá, y de ahí continuaron en deterioradas naves aéreas hasta Costa Rica. Allí la tropa cambiaron sus ropas de civil por nuevos uniformes militares, y se integrarían al frente Sur y frente Norte donde estaban  las brigadas Simón Bolívar… Para fines de ese mes, ya habían arribados 53 oficiales chilenos, entre ellos artilleros, infantes, tanguistas, zapadores y 10 médicos militares, estas últimas mujeres.

También se encontraron con militantes del MIR que se habían integrados a la filas del FSLN por cuenta propia, además de decenas de ciudadanos panameños, guatemaltecos, salvadoreños, costarricenses, colombianos, hondureños, brasileños, argentinos, uruguayos, alemanes y españoles, entre otros. Llegarían más socialistas, mapusistas, y miristas en el transcurso de la guerra, así como después del triunfo de la revolución.

También ocurrió con el constante ir y venir de nuevos combatientes internacionalistas, muchos de ellos con escasa preparación militar, se decidió crear una escuela de instrucción militar, a cargo de un oficial chileno, para enrolarlos antes de que fueran al frente de combate.

La guerra cambió a partir de entonces dramáticamente a favor de los Sandinistas. La Guardia nacional de Anastasio Somoza acusó recibo de la nueva, más potente y organizada fuerzas guerrilleras en la frontera con Costa Rica. Desplegó sus fuerzas de elite al Frente Sur e intensificó los ataques aéreos en esa zona, debilitando otros frentes de combate en el resto del país. Esto tuvo por resultado táctico que permitió el avance del Frente Sandinista en otros lugares del país, como por ejemplo de la brigada Simón Bolívar del frente Norte que más adelante un combatiente relata. De una guerra de guerrillas, en el Frente Sur, se pasó a una guerra de posiciones, a una guerra regular y móvil con mayor capacidad ofensiva por parte FSLN.

Al momento del triunfo del FSLN el 19 de julio de 1979, según los nicaragüenses, la contribución de los oficiales chilenos a la revolución Sandinista no había sido sólo el “aporte de una grano de arena”, sino que había sido “decisiva” para la victoria. La mayoría de ellos fue ascendida de grado en la FAR tras esa experiencia, llegando algunos al grado de capitán y un fogueó en combate que era lo más importante.

La batalla de la toma de la ciudad de Esteli es relatada por un combatiente Chileno, llamado Agustín Costa, de la brigada Simón Bolívar combatieron en el frente Norte, no confundir con la otra  brigada Simón Bolívar que fue expulsada de Ncaragua.

El 19 de j en nuestro continente, y quizás  a la ulio las fuerzas sucias, cansadas, hambrientas  del Frente Sandinista de liberación Nacional entran
a Managua, poniendo termino a la última insurrección llevada a cabo…la última revolución triunfante en el mundo…en ella valiosos combatientes chilenos participaron..  

Algunos compañeros que participaron en las brigadas internacionalistas en Nicaragua, sienten cierta pesadumbre porque el proceso nicaragüense no transcurrió en la forma que imaginaron.

Pasando a otra temática, los internacionalista en Chile. En el año 1978, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, formuló un plan táctico-estratégico para combatir a la dictadura militar, el cual se basaba en la estrategia de la Revolución Proletaria, que se debía materializar a través de la Guerra Popular. Este plan pasó a denominarse “Plan 78″ En ese marco, Este proyecto estratégico consistía en la apertura de dos frentes guerrilleros rurales en la zona sur de Chile.

Las zonas geográficas escogidas para el asentamiento de las fuerzas guerrilleras fueron:
1. Neltume: frente número 1: En este frente se conformaría una columna guerrillera del orden de una compañía.
2. Nahuelbuta: frente número dos: Aquí se conformaría una columna del orden de un pelotón.
Dentro de estos planes se consideró las conformaciones de unidades tácticas de combates Suburbanas, las que coparían los espacios entre la ciudad y el monte.

En la segunda quincena de agosto 1980, llega el grueso del contingente y se constituye en sí el destacamento en el terreno con la llegada del jefe del destacamento Miguel Cabrera Fernández (Paine) a mediados de octubre.

 En los primeros tiempos del MIR. En las primeras corridas de cerco en la zona de Cautín se hizo uno más entre los campesinos.

Desde el momento que se constituye como destacamento en el terreno se realiza una serie de tareas, especialmente de exploración, comunicaciones y abastecimientos. Con la llegada del jefe del destacamento se constituye en forma formal “El Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro”. El mando de la guerrilla toma la decisión de establecer contacto con la dirección del MIR y establecer una línea mínima de apoyo logístico en el llano.

Por lo cual se envía a algunos miembros del grupo a tomar contacto con el MIR en Santiago y otros a buscar equipos y medicamentos a Lanco. Este grupo es detenido en Huellahue y los miembros de este grupo son asesinados.

El nuevo contacto con las fuerzas de la dictadura se produce el 12 de septiembre, por lo cual el grupo trata de romper el cerco, por cuanto las condiciones físicas de los integrantes del grupo son pésimas, (falta de pertrechos, alimentos, medicina) y afectan en forma grave la disposición combativa de aquellos y el mando de la guerrilla decide el repliegue a la ciudad.

En esas condiciones de rompimiento de cerco caen combatiendo la gran mayoría del grupo y otros son detenidos y asesinados. El día 16 de octubre el jefe de la guerrilla cae combatiendo en Choshuenco, Miguel Cabrera Fernández, cayó en combate el 16 de octubre de 1981 en la localidad de Choshuenco al ser descubierto por carabineros y luego de producirse intercambio de tiros entre ellos. Algunos miembros del grupo rompen el cerco y se repliegan a Santiago.

El último operativo de las fuerzas de la dictadura fue en noviembre del 81, con la captura y asesinato de uno de los miembros de la guerrilla que había sobrevivido solo durante 4 meses, cuando quedó desconectado del grupo.

El saldo frío de los hechos de Neltume es dramático y doloroso para los que creyeron en esos momentos que era posible abrir un frente guerrillero en el sur de Chile. Por lo menos hubo 5 enfrentamientos

El frente # 2 Nahuelbuta, el comandante guerrillero Nelson Araneda Loiza,  “Compañero HUGO” y Tucapel en las filas del MIR. Demostró desde entonces una abnegación sin límites, sabía que la muerte lo podía encontrar en cualquier parte, pero el no titubeo jamás en su misión.

En Chile milito en Arauco y Concepcion, por la represión imperante debió salir del país. En Argentina se integra rápidamente al ERP,  Ejército Revolucionario del Pueblo, donde combatirá hasta 1978. La dirección del MIR lo designa Jefe de la primera escuadra guerrillera que entrará a Neltume donde deberá preparar condiciones para que lleguen allí una veintena de guerrilleros  del MIR. Cumplida esta misión, la Dirección lo envía a la Cordillera de Nahuelbuta, al mando de otro grupo  guerrillero que instala sus campamentos en las montañas.

 En el año 1981, en Junio de ese año es descubierto por el ejército el grupo de Neltume. La caída de Neltume, obliga a la dirección del MIR a reformular su plan guerrillero; Nelson, ahora jefe y comandante   guerrillero de nombre “Tucapel” es llamado a Santiago, a donde llega el 15 de septiembre.

El 30 de ese mes regresa a Talca para encontrarse con “MARMOTA” como su camarada de guerrilla Luis Pantaleón Pincheira y su enlace de comunicaciones Jaime Cuevas y de Juan Ramón Soto Cerda militante del PS a quien agregaron ese día siniestro del montaje de las Vizcachas;  a su llegada a Talca, el  día 2 de Octubre, es sorpresivamente hecho prisionero por la CNI, junto a Marmota y Cuevas.

El 10 de noviembre, un mes después de la captura de todos ellos, en un montaje preparado por  Álvaro Corvalán, serán  asesinados brutales y salvajemente en las Vizcachas, en Santiago.

Otros oficiales del Frente patriótico caerían tras ingresar a Chile e incorporarse a la lucha anti dictatorial; Raúl Pellegrín Friedman, Roberto Nordenflycht Farías, José Joaquín Valenzuela Levi, Moisés Marilao Pichún, Juan Waldemar Henríquez Araya y José Julián Peña Maltés, entre otros.

La activa participación del MIR y el FPMR en la lucha internacionalista, forma parte de la memoria de los pueblo, donde cada combatiente caído, asesinado o de detenido desaparecido…es patrimonio de esa memoria colectiva.

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